HOLEŠOVICE: El barrio más cool de Praga

A pesar de que aún no está instalado como uno de los sitios que los turistas suelen visitar dentro de la hermosa ciudad de Praga, pocas semanas antes de que estallara la pandemia, el prestigioso diario inglés The Guardian calificó a Holešovice como uno de los diez barrios más cool de Europa.

Por: Colaborador invitado

Publicado: Abril 30, 2020

Se trata de uno de los barrios más importantes del distrito de Praga 7, que recién se integró a la ciudad en noviembre de 1990. Con un pasado lleno de industrias y pescadores, en la actualidad es una de las zonas más pujantes de la capital checa, a tal punto que algunos lo comparan con el barrio de Karlín que, en las últimas décadas, vivió un proceso similar.

Personalmente, una de las grandes razones por las que me gustó la idea de vivir en Holešovice –además de estar a pasos de la calle Argentinská (una coincidencia que hace reír mucho a mis amigos checos)– fue la cercanía de Stromovka, el espacio verde más grande de Praga, una ciudad que, dicho sea de paso, se caracteriza por tener mucho verde. En su enorme extensión es posible caminar, trotar y correr, practicar deportes, descansar, tomar sol, hacer asado al aire libre en algunas zonas habilitadas (un dato esencial para los lectores rioplatenses) y también descubrir algunos tesoros de la ciudad como, por ejemplo, el planetario, el museo lapidario que alberga algunas de las estatuas originales del Puente de Carlos y hasta un taller de la Escuela de Bellas Artes donde reconstruyen y arreglan varias estatuas de Praga y otras ciudades del país que sufren los efectos del vandalismo o, simplemente, la erosión del tiempo.

Lo que me sorprendió de este lugar, que ofrece una especie de museo de estatuas y monumentos al aire libre, es la similitud con un sitio de características similares que está en plena Plaza Sicilia de Buenos Aires, otro gran espacio verde en una ciudad que no se caracteriza tanto por tenerlos.

Otro de los lugares destacados de esta zona es el DOX, novedoso museo de arte contemporáneo que hasta hace poco albergó una excelente muestra del ilustrador checo Petr Sís llamada “Sobre volar y otros sueños”. El DOX tiene una hermosa terraza coronada por una especie de zepelín que ya es un elemento característico del barrio y donde también suelen hacerse algunos eventos y presentaciones. Un pequeño tip para los lectores: en el bar del museo hay varias bibliotecas que ofrecen libros por solo 20 coronas.

En cuanto a la gastronomía, The Guardian recomienda algunos lugares a los que, al menos antes del coronavirus, iba muy seguido: por ejemplo el Cross Club, sitio grunge diseñado con accesorios de motores que ofrece distintas fiestas cada día, y también el Vnitro block, un hermoso bar hípster que, si bien tiene precios un poco elevados, optimiza el diseño a base de estética industrial y ofrece un café excelente.

Metamorfosis a bajo costo

Pero además Holešovice se caracteriza por ser un barrio con opciones muy recomendables para bajos presupuestos, con algunos lugares secretos que, de empezar a difundirse, harían llegar a esos turistas que suelen quedar atrapados entre Malá Strana y el Puente de Carlos.

Uno de esos lugares es un mercado que ofrece gran variedad de frutas, verduras, carne y pescado. En realidad, en Holešovice es posible encontrar, al menos, un negocio en cada rubro ideal para bajos presupuestos: locales de ropa de segunda mano con mercadería súper cuidada y a precios increíbles, comedores que ofrecen los típicos platos checos mucho más baratos que en el centro y, una de mis grandes referencias en el barrio, una escuela de peluquería ubicada en la bella calle Osadní, en la que es posible obtener un cuidado corte de pelo por la módica suma de 40 coronas, un precio alucinante en comparación con las peluquerías convencionales y teniendo en cuenta, además, la gran concentración y profesionalismo de esos chicos que están terminando de formarse en su oficio.

Esas son sólo algunas recomendaciones acerca de un barrio de Praga que, si bien aún no cuenta con la fama de otros lugares, vale la pena recorrer aunque sea durante algunas horas, porque es uno de esos sitios que, para utilizar una palabra querida por muchos amantes de Praga, se encuentra en plena metamorfosis. 

 

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