Comer como checo: las bebidas que mejor acompañan cada platillo

Si vas a seguir las costumbres checas al pie de la letra, no te puedes saltar el capítulo de las bebidas espirituosas, porque “donde fueres, bebe lo que vieres”.

Por: Jess Garbarino

Publicado: Febrero 18, 2017

Los checos son los que más cerveza consumen per cápita en el mundo. Cada checo toma alrededor de 150 litros de cerveza al año.

La cerveza tipo lager o pilsen se inventó en la ciudad Pilsen (Plzeň en checo) a mediados del siglo XIX.

Existen casi 400 marcas de cerveza en el país. Las más populares son Pilsner Urquell, Budweisser Budvar (en América Latina se comercializa bajo la marca Czechvar y en España como Budějovický Budvar), Bernard, Krušovice, Kozel y Radegast. Sin embargo, hay muchas marcas regionales. Se puede decir que casi cada ciudad checa tiene su fábrica de cerveza.

También existen más de 280 mini cervecerías en todo el país, que producen la cerveza artesanal. 

En los restaurantes y cervecerías se sirve la cerveza de barril. El checo, cuando sale, no suele tomar cerveza de botella, esta se toma en la casa.

Servir la buena cerveza de barril es casi un arte. La temperatura, altura de espuma, color de cerveza y su sabor tienen que estar en perfecto equilibrio para proporcionar una experiencia única y placentera. 

Hay que advertir que, en Chequia, la cerveza no se toma tan fría como en Latinoamérica. La temperatura más alta ayuda a destacar el sabor.

Si pides sólo cerveza (“pivo”), sin especificar tamaño, le traerán la jarra o vaso de medio litro. Si quieres tamaño más chico, tienes que pedir “male pivo” (pequeña cerveza) que es de 0.3 litros.

En las cervecerías, el mesero deja una pequeña ficha donde le hace una raya por cada cerveza consumida. Si es pequeña, será media raya. Al final, cuenta las rayas y les cobra.

 

VINOS, LICORES, COCTELES

Se suelen ofrecer vinos italianos, españoles, franceses, argentinos, chilenos y –también y sobre todo– checos. El vino checo blanco es muy bueno, el tinto tiene menos cuerpo. Los mejores son de la región de Moravia del Sur.

En invierno se suele tomar vino caliente, que generalmente es vino tinto hervido con especias como clavo y canela. Se sirve tanto en los restaurantes como en la calle. Igual que ponche o grog que es una bebida hecha de ron checo con agua caliente y toma con miel y limón.

El licor típico checo es Becherovka. Tiene sabor dulce de hierbas. La receta es secreta y se traspasa de generación a generación, desde mediados del siglo XIX. Se puede tomar como aperitivo o digestivo, solo o en las rocas (con hielo). También se utiliza para preparar cocteles, el más típico se llama beton (se prepara con Becherovka y tónica), que en checo es concreto.

El orujo más típico se llama Slivovice. Se elabora con frutas como ciruela, durazno, pera, arándano, manzana, etc. Suele tener 35% de alcohol, pero los caseros llegan hasta 60 o 70%. Se suele tomar como digestivo.

 

REFRESCOS

Kofola es la competencia checa a la Coca-Cola y se fabrica en el país. Es una bebida que se tomaba mucho en la época comunista y hace unos años regresó. Al pedir un refresco, debes especificar si quieres Coca-Cola, Pepsi Cola o Kofola, y si la quieres “de grifo” o de botella.

En algunos cafés y restaurantes, se pueden pedir varios tipos de aguas caseras o cocteles sin alcohol como limonada, naranjada (no siempre hechas de jugo natural), bebidas a base de pepino, jengibre, menta o frutos rojos. 

Canales relacionados

Sabores
República Checa, vacaciones en familia.

República Checa es el país perfecto para disfrutar de unas vacaciones muy especiales en familia. Un sin fin de motivos y planes que fascinarán tanto a adultos como a niños, hacen que este destino sea el idóneo para vivir y compartir grandes experiencias.

Sabores Experiencia viajera
Comer como checo: costumbres, tres veces al día

Desayuna, almuerza y cena como un auténtico checo siguiendo estas costumbres locales, aplicando al pie de la letra aquello de “donde fueres, haz lo que vieres”.

Sabores
Restaurante Tritón: Una cueva en el corazón de Praga

A unos pasos de la Plaza de Wenceslao, en el centro de Praga, se encuentra el Hotel Adria fundado en 1912, que cuenta con un restaurante que es un hermoso tesoro arquitectónico y gastronómico.

Sabores