14 visitas para un divertido viaje en familia a Praga

Praga es una ciudad que se presta al turismo familiar por sus dimensiones, facilidad para moverse y, también, por su amplia oferta para pequeños y mayores. Un viaje a la capital checa estará lleno de aprendizajes y de ratos de diversión.

Por: Pepa García

Publicado: Junio 24, 2020

La ciudad que habitualmente nos da la bienvenida en la República Checa es Praga, por lo tanto comenzaremos con las propuestas turísticas que esta ciudad guarda para las familias que viajan con niños antes de seguir visitando otras regiones igual de atractivas.

Nuestra recomendación es considerar este viaje como un momento para compartir tiempo, divertirse y aprender la cultura del país. Es decir, olvidemos por un momento las rutinas diarias y el reloj –excepto la visita al Reloj Astronómico, que les encantará a lo niños– y centrémonos en pasear y disfrutar sin temor a dejarnos alguna visita en el tintero. Coleccionemos experiencias en lugar de monumentos.

1.Castillo de Praga.

Con este nombre se reconoce el conjunto palaciego más grande del mundo, ya que no solo acoge una fortaleza sino también la Catedral gótica de San Vito, la basílica de San Jorge, el Palacio Real, y varias galerías. Lo idóneo, debido a las dimensiones, es realizar una visita guiada, aunque siempre existe la opción de deambular a vuestro antojo.

Los niños disfrutarán especialmente observando el cambio de guardia y con la visita a las caballerizas. Otro lugar que no se debe obviar es el Callejón del Oro, una calle donde se alinean una serie de casas con fachadas de alegres colores que, en otros tiempos, habitaban artesanos y alquimistas de la corte. En el número 22 vivió Kafka, aunque puede que ese dato no les emocione mucho.

2. Museo del Juguete.

En el recinto del Castillo de Praga se encuentra este espectacular museo que acoge juguetes de los últimos cuatro siglos procedentes de la colección privada de Ivan Steiger, la más grande del mundo. En sus salas se muestran desde juguetes de la Antigua Grecia hasta los más recientes, pasando por juguetes de madera, y los ositos de peluches y Barbies más antiguos del planeta. Los seguidores de Star Wars también encontrarán un buen surtido de objetos. Es una visita idónea para niños, pero también para padres y abuelos, que recordarán con nostalgia su infancia. La reapertura está prevista para el mes de septiembre de 2020.

También muy adecuados para la infancia son el Museo de Miniaturas –con obras tan curiosas como una Torre Eiffel de 3,2 mm–, el Museo de las Marionetas, el Museo de Lego, y el Museo de la Técnica –sobre todo si se viaja con adolescentes–.

3. Torre Petřín.

Desde el castillo se puede continuar la jornada subiendo al funicular que lleva al monte Petřín, donde se encuentra una construcción inspirada en la Torre Eiffel de París, que fue realizada para la Exposición Universal de Praga en 1891. Además de subir a la torre y de pasear por una bonita rosaleda, otra visita imprescindible es el Laberinto de Espejos, que está instalado dentro de un edificio que se asemeja a un castillo. Las risas están aseguradas cuando se vean reflejados en espejos cóncavos y convexos. A veces muy bajitos, y otras delgadísimos y estilizados. Todo el entorno, y sus increíbles vistas, se prestan a descansar o a improvisar un pícnic en las zonas ajardinadas.

4. Zoo de Praga.

A la mayoría de los niños les gusta ver animales, sobre todo a los más pequeños. Así que, por qué no darles el gusto y llevarlos al Zoo de Praga. Este centro, donde la fauna es la protagonista, remonta sus orígenes a 1881 y está clasificado entre los mejores de Europa. Cuenta con más de 700 especies, entre las que se pueden ver tapires de Malasia y leones asiáticos. En sus instalaciones, además de diversos hábitats y espectáculos, los niños podrán dar paseos en poni, jugar en aldeas de su tamaño y, también, merendar unas tortitas con sirope de caramelo en la cantina.

5. Teatro Nacional de Praga.

Los niños aman aquello que conocen, así que no se debería pasar la oportunidad de llevarlos a una representación de teatro, ópera o ballet en un lugar tan privilegiado como el Teatro Nacional de Praga. La monumentalidad del edificio y sus suntuosos interiores ya representarán para ellos toda una experiencia. Además, a veces hay espectáculos que combinan efectos multimedia que seguro que acogen con más ganas. Ten en cuenta, a la hora de organizar tu jornada turística, que existen descuentos para ellos en las funciones de mañana y tarde.

6. Museo de la Agricultura.

Resulta difícil elegir entre las decenas de museos que se concentran en la capital checa. Sin embargo, hay uno poco turístico donde conseguiréis un dos por uno: maquinaria expuesta que llama la atención y unas vistas panorámicas asombrosas. Tras ver los tractores y las exposiciones especiales para niños en el Museo de la Agricultura, se puede subir a la azotea, donde se sitúa un bonito jardín con colmenas, y, de paso, se admira una vista de 360 grados de la capital con sus característicos tejados, torres y agujas.

Cerca del museo, en el mismo barrio de Letná, se sitúa un agradable parque donde los más activos de la familia podrán correr a su antojo. Y, si os queréis dar un homenaje, allí se encuentra el Hanavsky Pavillion, un bonito pabellón construido para la Expo de 1891, que acoge un renombrado restaurante.

7. Paseo en barco por el Moldava.

Además de para vivir una pequeña aventura, navegar por el Moldava es perfecto para descansar del ajetreo del viaje. Dos opciones, aunque hay más, es subir a los barcos de madera de Prague Venice Boat Tour que conservan ese aire histórico que tanto nos gusta. Los tickets incluyen la visita al Museo del Puente de Carlos, helado y cerveza gratis.

Y también, la Compañía de navegación a vapor de Praga, la más antigua de la ciudad, que tiene líneas regulares y lleva a los pasajeros en antiguos vaporetos hasta el zoo, por ejemplo.

8. Papilonia, la Casa de las Mariposas.

Pocos placeres tan sencillos pueden ser tan gratificantes como observar en un mismo lugar a las mariposas más hermosas del planeta. Ellas vuelan felices en el hábitat creado en Papilonia, con una temperatura constante de 26°C y un 80% de humedad. La escenografía se ha inspirado en el templo de Angkor Vat de Camboya. Cientos de mariposas volando entre la vegetación y las esculturas es la onírica estampa que encontrarás allí.

9. Parque Stromovka.

La capital checa cuenta con más de 200 espacios verdes, algunos con impresionantes jardines barrocos, otros más asalvajados… y luego está Stromovka, que sería el Central Park de Praga. Es un lugar perfecto para pasear, echarse en la hierba, patinar o dar de comer a los patos. Si estáis varios días en la capital, apuntadlo porque merece la pena para hacer un pícnic y visitar el Planetarium (que tiene una de las cúpulas mayores del mundo).

10. Aquapalace.

Si se viaja en verano, hay un lugar que hay que visitar sí o sí, el parque acuático Aquapalace. Y no porque sea muy diferente o no tengan otros similares en cualquier país, sino porque de vez en cuando apetece descargar adrenalina y darse un chapuzón cuando aprieta el calor. Cierra a las 10 de la noche, así que puede ser un buen plan de ocio para la tarde, tras una mañana de museos. El complejo también cuenta con zonas de bienestar con spa y espacios deportivos.

11. Museo de Karel Zeman.

Este museo le va a encantar a los niños más “peliculeros”, ya que presenta de una forma lúdica e interactiva el universo de Karel Zeman. Este director de cine, autor de ‘El fabuloso mundo de Julio Verne’ y ‘El fabuloso barón Munchausen’, encumbró la cinematografía checa en el siglo XX. Lo más divertido de la visita es la posibilidad de usar antiguas cámaras fotográficas y de cine para emular los efectos especiales que empleó en sus filmes. La entrada al museo incluye un paseo por el Moldava.

12. El Mundo de las Medusas.

En el original espacio de Svět Medúz, situado en la última planta del centro comercial de Arkády Pankrác, se exhibe la mayor muestra de medusas de Europa. Más de 10.000 medusas, incluida la más venenosa del mundo: la Carukia barnesi, se distribuyen en 38 acuarios con diseños esféricos. La iluminación, proyecciones en 3D y efectos audiovisuales tratan de evocar un mundo submarino donde estas singulares criaturas son las protagonistas.

13. Vistas desde la Torre del Ayuntamiento.

Una panorámica que no olvidará ningún miembro de la familia es la que se obtiene desde la Torre del Ayuntamiento, en la Plaza de la Ciudad Vieja. Desde ese punto se pueden ver las torres, agujas y tejados de la capital. Además, se puede aprovechar la visita para ver los bonitos salones del Ayuntamiento, y presenciar el “espectáculo” del Reloj Astronómico, que te comentábamos anteriormente.

14. Acuario de Praga.

Además del zoo, otra opción para ver animales, esta vez del mar, es visitar el acuario Mundo Marino Praga. Aunque la institución comenzó con reducidos tanques donde vivían especies pequeñas, actualmente ya dispone de uno de 100.000 litros que acoge incluso tiburones. Organizan exhibiciones y los pequeños pueden asistir al momento de alimentar a los animales

En la página web de Turismo de Praga encontraréis más actividades para hacer en familia.

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