Telč: Un pueblo de pastel

Autor: Arturo Torres Landa

Fecha: 08 de febrero de 2017

Canales: Viaja

La Dama Blanca, el fantasma más famoso de Chequia, también dejó su huella legendaria en este pequeño y pintoresco poblado. 

Una neblina casi transparente cubría la plaza central de Telč la mañana de mi arribo. Este pueblo del antiguo reino de Moravia, en el sureste de la República Checa, se distingue por sus casas barrocas de color pastel que, al hallarse muy juntas una de la otra, constituyen el pórtico continuo más largo del mundo. Al centro de la plaza se levanta una Columna de la Peste, ofrenda escultórica que hiciera una rica mujer del pueblo en memoria de los días en que esta región de Europa fue azotada por la peste negra. Hoy quedan pocos indicios de aquellos días oscuros; por el contrario: rosa, amarillo, azul, verde menta y durazno son los matices que dan a esta tranquila localidad su belleza distintiva. 

Sin embargo, aquella mañana gris, los tonos cálidos de las casas poco podían hacer con el frío que se colaba en la plaza. Una pastelería al final de la explanada sirvió de inusitado refugio contra el frío y el hambre, saciada con galletas y pastas caseras elaboradas de múltiples formas: corazones, estrellas, casitas o muñecos de jengibre; decoradas con mermelada o con filigrana de chocolate. En pocas palabras, homenajes de harina y azúcar a la arquitectura barroca de Telč. 

Pero la localidad no siempre lució encajes color pastel. Durante siglos, tuvo un rostro más bien austero, gótico, debido en gran parte a su vocación como fortaleza y sede de una escuela jesuita. El trazo sobrio de Telč aún se deja ver en su muralla y en la Torre del Espíritu Santo, la iglesia más antigua de la localidad.

Esa mañana, una vez disipada la niebla, la gente salió a caminar o andar en bicicleta por la plaza, un pasatiempo muy común. Para mí, era el momento de subir a la torre de Santiago, la estructura más elevada de Telč con 60 metros. El olor a humedad y roca –sí, las piedras pueden adquirir aroma con los años– del interior de esta torre hace recordar lo antigua que es. De pronto, pareciera que el pueblito de casas de galleta desapareció devorado por la obscuridad, pues la luz apenas se filtraba entre los postigos de una ventana sellada, delineando telarañas, rebotando en las enormes campanas bautizadas como María Santiago. Se antoja escenario para una historia de fantasmas. 

Al llegar a la cima, Telč se devela en toda su extensión: desde las alturas se aprecian los canales que le han dado el apodo de “la Venecia checa”; a lo lejos, se asoman los pórticos coloreados y las torres de las iglesias con sus cúpulas abulbadas. De súbito, surge un jardín geométrico abrazado por gruesas murallas, a un costado de la torre. Es el viejo palacio de los Hradec, antiguos señores de la ciudad, adornado con frescos de escudos heráldicos en las balaustras. 

Parece que sí tendré mi historia de fantasmas, después de todo.

Cuentan que en ese palacio, hace muchos años, un bebé lloraba inquieto a mitad de la noche. Para calmarlo, una noble mujer lo tomó entre sus brazos y lo arrulló tiernamente hasta que el pequeño concilió el sueño. En ese momento, una nodriza entró en la habitación, encontrando al pequeño en brazos de quien, para ella, era una completa desconocida. Alarmada, la nana le ordenó a la misteriosa mujer que dejara en paz al bebé bajo su cuidado. La dama entró en cólera: “Este pequeño es de mi propia sangre”, le gritó a la nodriza y le reprochó su mal trabajo. Señalando hacia una pared, la mujer le dijo: “Cuando este niño crezca, será un gran gobernante. Llegado ese momento, dile que vine de esta cama, a cuidarlo y protegerlo.” Y se desvaneció en el brisa de la media noche. Era la Dama Blanca, de cuya cintura, contó la nana, colgaba un manojo de llaves, símbolo de buena fortuna.

El niño creció y se convirtió en el último barón de los Rosenberg. El día que su nodriza le contó lo sucedido, el hombre mandó derribar el muro que el espectro de Perchta había señalado. Cuentan que justo ahí, encontró un valioso tesoro.

 

Dónde dormir

Hotel U Hraběnky

Slavatovská 96, Telč. 

T: (+420) 567 578 551

hotel-uhrabenky.cz

 

Dónde comer

Restaurante U Vévody

Slavatovská 96, Telč.

T. (+420) 567 578 557

 

Para seguir leyendo

Český Krumlov: la rosa de cinco pétalos. 

Litomyšl: la Bohemia más bohemia. 

 

*Publicado originalmente en la desaparecida revista mexicana Bleu&Blanc.

 

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