Český Krumlov: la rosa de cinco pétalos

Autor: Arturo Torres Landa

Fecha: 09 de febrero de 2017

Canales: Viaja

La plaza Svornosti, los murales, una flor roja, un castillo, una familia y la leyenda de la Dama Blanca… algunas excusas para un paseo fantasmal por esta encantadora ciudad checa.

Tras algunas horas de viaje desde Praga, aparece la ciudad de Český Krumlov acurrucada en un recodo del río Moldava. La silueta de su torre sobresale por encima de las casitas de teja anaranjada amontonadas una sobre otra, queriendo salir todas retratadas en esta panorámica de postal. 

Český Krumlov duerme bajo un embrujo que la ha congelado en el pasado, como si las fórmulas alquímicas dibujadas en los muros de sus edificios las hubieran obligado a permanecer en su juventud medieval. 

El corazón de la ciudad es la plaza de Svornosti, con su fuente central rodeada de edificios barrocos de colores vivos, y por las calles de Horní y Latrán se suceden las casonas con murales pintados a mano, tabernas con sus nombres labrados en colgantes de madera, tiendas de antigüedades y joyerías que ofrecen diseños en granate, la piedra semipreciosa que le brindó a la ciudad gran parte de su riqueza.

Sin embargo, entre los murales de caballeros y santos que adornan sus calles, es una rosa roja de cinco pétalos lo que llama la atención: en cada fachada, vitrina y cartel de Český Krumlov aparece esta flor, esculpida como un lunar discreto.

“¡Los Rosenberg!”, me dicen en Švamberský dům, como si la respuesta a mi pregunta sobre el significado de la rosa fuera obvia. Este lugar es una tradicional taberna checa ubicada a unos pasos de la plaza central, cuyas paredes explican la forma en que nace un basilisco, bestia legendaria mitad gallina y mitad serpiente; una información que de pronto se torna verosímil en este pueblo de arraigo medieval. A decir verdad, la sopa de ajo servida en una hogaza de pan hueco y una pinta de la cerveza local Eggenberg, ayudan a completar la atmósfera. 

Mi pregunta sobre la rosa pareciera absurda en una ciudad que debe su belleza barroca a los Rosenberg, la familia noble que gobernó el sur de Bohemia desde esta ciudad, y que adoptara al castillo de Český Krumlov como hogar y una rosa roja como enseña. La explicación, por supuesto, se encuentra recabada en una leyenda.

Para entrar al castillo de los Rosenberg primero se debe pedir permiso a Katherine, Vok y Theresa, los osos que resguardan la entrada, una tradición que se remonta al siglo XVI. Una vez dentro, queda claro por qué la familia escogió este lugar como su residencia: desde aquí se contempla una hermosa vista del valle y de Český Krumlov. Su torre de arcadas rosas y amarillas, y remates de bronce verde, bien podría ser la morada de algún hechicero y de su ejército de soldados dibujados en grafito en los muros exteriores.

Lo cierto es que ya nadie habita en este castillo. Bueno, casi nadie. 

Dicen que Perchta von Rosenberg es su único residente, y que lo ha sido desde el siglo XV, cuando nació en la noble cuna de la rosa roja. Claro que hoy son pocos los que la conocen con este nombre; en su lugar, prefieren llamarla, simplemente, la Dama Blanca. 

Esa noche, mientras camino por las calles vacías del pueblo, me es inevitable pensar en la Dama Blanca, el fantasma más famoso de la República Checa. La imagino siguiendo a los viajeros que se extravían en las callejuelas negras, mientras se detienen a escuchar el murmullo del Moldava o el eco de unos pasos livianos detrás de ellos.

Sin embargo, esta noche lo único que escucho es el barullo de risas y voces de un grupo de jóvenes checos que celebran en una taberna con buenas cantidades de Eggenberg. Al parecer, la Dama Blanca no salió a caminar entre las sombras alargadas de su amada ciudad esta noche. Ni hablar. 

Y mientras doy vuelta sobre mis pasos, de regreso al hotel, una muchacha sale a trompicones de la taberna para toparse en la calle conmigo. Yo no hablo checo y mucho menos entiendo las palabras que me dice con su “acento de cerveza”.

 Al final, antes de darme la espalda y desaparecer caminando por una recodo de la calle, sólo extiende su mano y me entrega algo: una florecita roja de cinco pétalos.

 

Dónde dormir

Hotel Zlaty Andel

Náměstí Svornosti 11, Český Krumlov.

T. (+420) 380 712 310

hotelzlatyandel.cz

 

Dónde comer

Taberna Švamberský dům

Soukenická 35, Český Krumlov.

T. (+420) 380 711 342

 

Para seguir leyendo

Telč: un pueblo de pastel. 

Litomyšl: la Bohemia más bohemia. 

 

*Publicado originalmente en la desaparecida revista mexicana Bleu&Blanc.

 

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